Dentro de la gran cantidad de piezas que podemos encontrar entre los recambios de desguaces se encuentra el embrague. En ocasiones no hay que esperar a que se averíe sino que se debe hacer una revisión de forma periódica y así saber cuándo hay que cambiarlo por otro nuevo o usado.
Un vehículo que realice muchos trayectos por ciudad, con muchas paradas y arrancadas constantes está más expuesto a que el embrague se gaste si se compara con otro que normalmente viaja por carretera.
Hay que tener en cuenta que cuando un disco de embrague se desgasta se notará que rasca cuando se mete una marcha. Cuando esto sucede, el disco ya deja de hacer su función de transmitir la potencia del motor a la caja de cambios y puede acabar rompiendo todo el sistema.
¿Cuándo cambiar el embrague del coche?
Si notamos que cuando queremos adelantar a otro vehículo en carretera o subimos una cuesta y aceleramos y el motor lo único que hace es revolucionarse pero no aumenta de velocidad, es necesario revisarlo y posiblemente tengamos que cambiar el embrague.
Por otro lado también está la situación donde al cambiar de una marcha a otra se hace de forma brusca y rasca cuando engrana mal a pesar de que estemos metiendo la marcha adecuada. En este caso es muy probable que el embrague esté averiado.
Otro aviso que tendremos de que el embrague está comenzando a desgastarse es cuando encontramos que el recorrido del pedal cuando se cambia de marcha es mucho más corto de lo habitual.
En cualquier caso, nunca está de más llevar el coche al taller y que el mecánico lo revise para asegurarse de que realmente el embrague hay que sustituirlo. Además, no necesariamente hay que comprar uno nuevo, en un buen desguace lo podremos encontrar por mucho menos dinero del que imaginamos.